Ideologias versus fantasias

Somos testigos del reincidir  de fantasías que creímos superadas. La caza de brujas en el medioevo consistió en  la búsqueda de personas acusadas de tratar con el demonio, una vez identificadas se les eliminaba. Fue toda una estratagema de la Cristiandad para liquidar a los que no compartían sus ideas.
Las acusaciones de deslealtad, subversión o traición a la patria, sin el debido acatamiento a un proceso legal justo donde se respeten los derechos del acusado no es un tema nuevo. En la historia reciente de los Estados Unidos (1950-1956) se desencadenó un extendido proceso de acusaciones infundadas, listas negras contra personas sospechosas de ser comunistas. El evento se bautizó como Macarthismo e inspiró al dramaturgo Arthur Miller a escribir su famosa obra Las brujas de Salem (1953).

El muro de Berlín (1961-1989) fue construido por los soviéticos para evitar la fuga masiva de alemanes del Este que no estaban de acuerdo con el régimen. Luego de 28 años de torturas y ruindades, el muro fue derrumbado por la población y el socialismo soviético zarandeado y descalificado por los hechos vio  marchitarse sus encantos….

Chile 1973-1990 vivió la fantasía de un militar que tuvo la percepción de que las industrias, las universidades y el progreso se activan al “Toque de Diana”  o desde el refulgente brillo de las charreteras de los Generales.  El mundo constató los resultados de su falaz aventura,  “28 259 víctimas de prisión política y tortura, 2298 ejecutados y 1209 detenidos desaparecidos”.

Perú (1990-2000) se hundió en la fantasía asiática de Alberto Fujimori quien  presumió de hacer del Perú, un segundo Japón, obviando etapas de aprendizaje necesarias e imponiendo un pragmatismo militante que resultó extraño… así mientras el pueblo soportó penurias y maltratos, el trasladó seis mil millones de dólares a sus cuentas personales.

Cuba (1959-2017) alberga hoy 11.419.105 habitantes, muchos de ellos desde 1959 esperan profundas modificaciones en su  nivel de vida, también  claman por  libertad de credos, de emprendimiento económico y comercial. En 50 años el país ha sido gobernado por una familia que les sedujo con la esperanza de   “Vivir en el mar de la felicidad”

Los hombres que cito inmediatamente también idearon sus fantasías y con el visto bueno que provino del pensamiento ingenuo de las masas  las concretaron. Por razones de espacio solo anotaré sus víctimas. Adolf Hitler 21 millones, Joseph Stalin 4 millones, Sadam Hussein un millón, Hailé Mariam Mengistu 750 mil, Idi Amin Dadá 300 mil ,Omar Hasan Ahmad al-Bashir 300 mil, Hisséne Habré 240 mil, Slobodan Milosevic 200 mil, Francisco Franco 150 mil.  Visto el resultado dantesco de estas “fantasías” me pregunto:

¿Qué elementos gravitan en el pensamiento de la ciudadanía que abona votos y preferencias al estilo de pensamiento que clama por construir muros entre los pueblos y ofrece como opción única al análisis el discurso impuesto por la clase política dominante y los medios suministradores de información de masas?

¿De dónde surge ese antihumano y enigmático  poder que se adjudican algunas personas o grupos sobre los proyectos de vida de multitudes o de países?  ¿Qué intenciones están  solapadas en la decisión de hacer públicas las señas de identidad y afiliación de dos importantes contingentes de población ante  una propuesta del régimen?
¿Por qué polarizar y dividir en dos partes  la identidad de una nación, enfatizando en la idea de que unos están de acuerdo con tus ideas y otros  no?…
¿Qué elementos subyacen en la personalidad de estos líderes que aspiran el manejo y control de las expectativas “más personales” de la población, sometiéndolas inclusive a prácticas propias de la barbarie? 
No creo que la simiente de estos procedimientos repletos de atrocidades descanse totalmente en el contexto teórico de las ideologías que ostentaron y defendieron. El examen de 10 dictaduras  crueles que enfrentó el planeta en el pasado siglo XX de las que cito a sus exponentes, me  sugiere la idea de que en ellos coincidieron algunos elementos del plano social y psicológico que  les impidió ver más allá de su ideario o de sus experiencias, esta limitación les favoreció falsear y negar aspectos obvios de la realidad que no concordaron o no favorecían sus propósitos. En palabras sencillas, estas personas reunían en su personalidad rasgos  que  les revelan en posesión de un trastorno antisocial.
 

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