El miedo es una emoción universal

El miedo es una emoción universal.

He leído de elefantes que huyen ante los ratones. He visto perros grandes huir ante el ladrido de un Chihuahua y me he sorprendido al observar a gatos espantarse, solo de ver Ratas… Todos podemos tener miedo. Tambien sostengo que el miedo tiene raíces subjetivas por lo tanto los miedos de X probablemente son diferentes a los de Z.  El miedo amenaza y ejerce un efecto paralizante en los organismos. No obstante es posible desactivar  al miedo y reinar en sus predios…
La historia narra de ejércitos poderosos que fueron vencidos por hombres sencillos sin preparación militar alguna, las Termopilas (480 aC) es un ejemplo universal de patriotismo y de la defensa del espacio por un pequeño número de combatientes. La batalla de Waterloo (1815) convino en la  destrucción del faraónico ejército de Bonaparte por acción de la astucia y la confianza de la tropa defensora de Waterloo.
Venezuela recuerda el miedo de José Félix Ribas y de los 875 estudiantes  que junto a otros nacionales participaron en la batalla de la Victoria (1814) y como este ejercito de hombres comunes, militares y adolescentes vencieron a las fuerzas realistas de Francisco Tomas Morales.
La batalla de las Queseras del Medio (1819) liderada por José Antonio Páez, es en sí misma una clase magistral de astucia, conocimiento y valor. Unos mil setecientos soldados con experiencia en las guerras napoleónicas aperados con tecnología de punta  “Mordieron tierra llanera venezolana” frente al coraje de 153 hombres casi desnudos que machete en mano  decidieron “Darle un Parao” al Fandango y la Sardana de Isabel la Católica y Fernando II de Aragón… He aquí la prueba de que  el  “Guapo abusa  hasta que el cobarde quiere…
Los programas educativos de todo el Planeta tienen el reto de  enseñar  autoconfianza, respeto a las diferencias individuales, culturales y sobre todo develar el “espejismo” de las ideologías, formar a las generaciones en el trabajo que produce valor agregado y mejores niveles de calidad de vida. El mundo está cansado de “Bonapartes”, de retórica y de discusiones  bizantinas, necesitamos de personas sencillas, comunes y corrientes  que no le tengan miedo a la vida, al trabajo, a los obstáculos y mucho menos a reclamar su espacio.
 

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